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El petróleo ha tomado relevancia en la historia de México desde finales del siglo antepasado en las actividades de exploración

Quien no conoce su historia está condenado a repetirla

El petróleo ha tomado relevancia en la historia de México desde finales del siglo antepasado en las actividades de exploración, explotación y consumo. A principios del siglo pasado esas actividades estaban organizadas en el golfo de México por empresas de los Estados Unidos, Gran Bretaña y Holanda.

Dicen historiadores que la revolución mexicana de 1910 en gran parte obedecía a la necesidad de controlar la actividad petrolera. No olvidemos que los dueños del mundo ya vislumbraban la detonación de la primera guerra mundial para lo cual era indispensable mantener reservas prudentes de petróleo, al grado que los intereses de este negocio influyeron en el derrocamiento del Expresidente Porfirio Díaz, al no convenirles las preferencias políticas de este, así también dice la historia que ese grupo de poder influyó en la crisis que se generó en México y que llevó al asesinato de Francisco I. Madero, por decisiones que se tomaron más allá de las fronteras del territorio nacional. Es en la administración del Presidente Venustiano Carranza que se reconoce la necesidad de crear un marco legislativo que direccione la actividad petrolera. Al reglamentar el artículo 27 constitucional que estableció que la propiedad de las tierras y aguas son propiedad de la nación, su discusión generó varios conflictos y enfrentamientos diplomáticos, legales y judiciales con los Estados Unidos.

El lapso de los años 1925 al 1935 se caracterizó por una serie de demandas en contra de nuestra nación por parte de empresas estadounidenses, británicas y holandesas, las compañías petroleras intentaron impedir la formación de sindicatos obreros, pero es el 15 de agosto de 1935, cuando se reúnen agrupaciones sindicales de distintas petroleras tales como: “Sindicato único de obreros y empleados de la “huasteca petroleum Company”, ”sindicato de obreros y empleados la compañía mexicana de petróleo El Aguila”, “Sindicato de Pierce Oil Company”, “Sindicato de trabajadores unidos del departamento de ventas de la huasteca oil Company”, “Sindicato único de obreros y empleados de la pierce oil Company”, etc., para formar el hoy conocido Sindicato de trabajadores petroleros de la República Mexicana, por lo tanto, se tuvo que acordar un solo contrato colectivo de trabajo que estatuyera los derechos de los petroleros, incluido el de huelga.

Fue en noviembre de 1936 cuando dicho sindicato emplazó a las compañías para negociar un contrato general que estableciera la jornada semanal de cuarenta horas, pago de mejores salarios, así como la cobertura por enfermedades y gastos por accidentes de trabajo, entre otros. La intransigencia y resistencia de las compañías llevaría a una huelga general en mayo de 1937 que paralizó a la industria.

Por la constante negativa de las compañías petroleras de mejorar las condiciones salariales y laborales de los empleados de esta industria y dado los conflictos que no paraban, la mañana del 18 de marzo de 1938, la Junta Central de Conciliación y Arbitraje emitió un laudo con el que rescindió el contrato colectivo de trabajo entre las empresas y el sindicato petrolero, como una medida que solucionaría el conflicto obrero-patronal y para liberar de sus obligaciones a los trabajadores. De inmediato, los representantes de las compañías acudieron con el presidente Lázaro Cárdenas para decirle que cumplirían con el fallo de la Suprema Corte de Justicia y subirían los salarios de los obreros. El presidente les contestó que ya era tarde y que se tomarían medidas extremas. La negociación de los dirigentes de las petroleras con el General Cárdenas no aminoró el conflicto. Los gerentes amenazaron al Estado mexicano con retirar la inversión de sus capitales y abandonar el país, bajo la protección de sus respectivos gobiernos. La furia y la intransigencia se apoderaron de las compañías, por lo que el presidente tomó medidas legales para defender a los trabajadores petroleros, pero también para aplicar la ley.

Fue así que el 18 de marzo de 1938 el Presidente de México, General Lázaro Cárdenas del Río, apoyado por su gabinete, la Suprema Corte de Justicia y el Congreso de la Unión, expidió el decreto de la Expropiación Petrolera, el cual consistió en la apropiación legal del petróleo que explotaban 17 compañías extranjeras que tenían el control de la industria, para convertirse en propiedad de los mexicanos.

En dicho decreto se ordenaba la expropiación legal de maquinaria, instalaciones, edificios, refinerías, estaciones de distribución, embarcaciones, oleoductos y todos los bienes muebles e inmuebles, de la Compañía Mexicana de Petróleo llamada El Águila (Royal Dutch Shell), la Compañía Naviera San Cristóbal, la Compañía Naviera San Ricardo, la Huasteca Petroleum, la Sinclair Pierce Oil Company, la Mexican Sinclair Petroleum Corporation, la Stanford y Compañía, la Penn Mex Fuel Company, la Richmond Petroleum Company, la California Standard Oil Company of México, la Compañía Petrolera El Agwi, la Compañía de Gas y Combustible Imperio, la Consolidated Oil Company of México, la Compañía Mexicana de Vapores San Antonio, la Sabalo Transportation Company, Clarita S A y Cacalilao Sociedad Anónima, así como de sus filiales o subsidiarias.

Las concesiones a las compañías expropiadas quedaron sin efecto y su operación fue cancelada. El decreto también confirmó la acción en torno a la propiedad de la nación sobre los productos del subsuelo que se había legislado en el marco del nacionalismo revolucionario.

Siendo ya el 19 de marzo, los trabajadores petroleros tomaron posesión de las instalaciones de las compañías expropiadas y el gobierno expidió otro decreto que determinó la conformación del Consejo Administrativo del Petróleo, que coordinaría la administración temporal de los bienes y las actividades de los consejos establecidos con las secciones sindicales, así mismo, se instituyó el Fondo de Cooperación Nacional para conformar y reunir, organizadamente, recursos que permitieran el pago de las indemnizaciones a las compañías expropiadas.

Casi tres meses después de la Expropiación, el 7 de junio de 1938, se fundó la paraestatal Petróleos Mexicanos (PEMEX), dotándola de las facultades necesarias para realizar todos los trabajos de exploración, explotación, refinación y comercialización del petróleo en nuestro país.

En nuestro país, la actividad petrolera es una de las actividades económicas más importantes y prácticamente es generada en nueve estados: Campeche, Coahuila, Chiapas, Chihuahua, Nuevo León, Tamaulipas, Tabasco, Puebla y Veracruz.

Como se puede apreciar no es tarea fácil la defensa de la soberanía y con mayor razón cuando se está involucrado en el negocio de los hidrocarburos, siempre habrá distintas fuerzas ambiciosas y poderosas alrededor de este. Es responsabilidad de todos los mexicanos llevar la nave hacia buen puerto. Reflexionemos, el tiempo dará la razón.

Asomando tantito la cabeza

Desde hace meses ha sido tema en algunos medios de comunicación sobre la designación del nuevo líder del sindicato de trabajadores petroleros de la República Mexicana, posición que oficialmente se encuentra vacante. Se manejan varios nombres, con la muerte de uno de los principales aspirantes, Mario Rubicel Ross quien falleció víctima del coronavirus.

La Secretaria del Trabajo ha mostrado un descuido en el sector sindical de la industria petrolera, vacío que se refleja en el surgimiento de muchos aspirantes que ellos dicen que pueden con el papel de dirigir la organización sindical.

Cabe señalar que no ha salido ninguna convocatoria, pero varios aspirantes se encuentran haciendo campaña electoral, pero pocos son los destacados. El que más ha recorrido los centros de trabajo es Cesar Pecero Lozano haciendo reuniones de trabajo, presentando propuestas, incuso, llevando despensas a los trabajadores, también aspira la Senadora Cecilia Sánchez, vuelve a surgir el nombre de Miguel Arturo Flores Contreras, también reclama su lugar el priista Víctor Manuel Kidnie De La Cruz pero con el reciente resultado electoral no se espera que suban sus puntos, también la nueva organización sindical “ Petromex” reclama su lugar en la negociación del contrato colectivo. Por comentarios del presidente López Obrador en su conferencia mañanera, que anunció que después de las elecciones se resolvería lo de la dirigencia del sindicato que antes administró Carlos Romero Deschamps y que actualmente se encuentra acéfala; se espera que pronto quede definida la nueva estructura del sindicato, ya que dicen que inmediatamente podría darse el banderazo para la continuación de las actividades productivas de PEMEX y su resurgimiento que tanto necesita la misma empresa, los estados productores y el País.

Así se ven las cosas detrás de mi ventana…

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